Para hablar de la deepweb primero hay que conocer su significado. En su traducción significa “web profunda”. Internet se podría comparar con un iceberg, donde la punta (lo que se ve) representaria el Inernet que todos conocemos, al que podemos acceder fácilmente. Lo que no se ve, la gran masa de hielo que se encuentra bajo las oscuras aguas, viene a ser esta web profunda.
¿Que hay aquí? Aquí hay lo que pretendas buscar. Y cuando digo lo que pretendas me refiero a cualquier cosa que se te pueda pasar por la cabeza. Yo particularmente nunca he navegado y tampoco tengo intención de ello, ya que este es el lugar preferido para encontrar y distribuir de manera absolutamente anónima (con los programas respectivos) lo peor del ser humano. Como digo, las personas que se atreven a cruzar esta frontera virtual saben lo que buscan. Te puedes encontrar desde anuncios de ventas de esclavos hasta mercados de drogas al por mayor pasando por materiales gráficos de todo tipo de desviaciones sexuales de la manera mas cruda e ilegal que puedas imaginar. Solo me limito a redactar todo lo que me he podido informar de estos sitios, ya que mi interés en estos sitios son nulos además del peligro que supone pulular por esos lares; es como irse de picnic a un campo de minas.
Hay bastantes historias sobre este sitio y todo lo que alberga en él. Recientemente el revuelo que formó Wikileaks no fue ni mas ni menos que una intrusión en la base de datos del gobierno de los EEUU en esta deepweb; que a aparte de tener todo ese tipo de contenido antes mencionado también lo utilizan entidades de todo tipo como base de datos. Imaginad ahora un genio de la informática rompiendo claves de acceso a contenido de alto secreto, a base de datos de hospitales, experimentos ilegales, etc. Tuve la suerte de ver unas fotos de una base de datos de un centro de experimentación en América donde se probaban bizarras técnicas con vagabundos, pude ver tanto nombres como edades y el método que se empleo. La realidad vuelve a superar a la ficción, de auténtico miedo.
Pero amigos, fue un texto que leí lo que realmente me alarmó. Normalmente no me fío de las historias que bailan por Internet, pero me llamó la atención por ser tan grotesco. Se trataba de un hombre joven de algún país del este de Europa que se anunciaba de la siguiente manera: Convertía a niñas en una especie de muñeca hinchable con vida y sentimientos. El proceso lo detallaba con toda frialdad, contaba como cuidadosamente y con la precisión de un cirujano dañaba la médula espinal de las niñas que secuestraba, eran niñas de barrios muy marginales que él compraba a un precio muy económico. Y como ya os digo seguía su explicación punto por punto. Convertía a estas en seres inmóviles mediante técnicas que apuntan claramente que este señor (hijo de puta) tiene grandes nociones de medicina. Incluso daba instrucciones de como alimentarlas y provocarles posibles abortos en caso de accidentes fugaces. Y, por supuesto, incluía precio y características al gusto del personal. Según él tenía muchos compradores, peces gordos normalmente. ¿Verdad o mentira? Yo no lo sé, Internet es un lugar plagado de tantas infamias que ya es difícil distinguir.
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